Reducción por vivienda habitual

La reducción por vivienda habitual en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones beneficia a los adquirientes de la vivienda habitual del fallecido que además tengan una de las siguientes relaciones familiares con él: cónyuge, ascendiente, descendiente o colateral, quienes en principio pueden minorar el valor de la vivienda en un 95%.

A pesar de los cambios en la Ley de Sucesiones y Donaciones de Cataluña, se siguen manteniendo numerosas reducciones que nos pueden ayudar a pagar menos por este impuesto. En este artículo se comentará la reducción por vivienda habitual aplicable en Cataluña, una reducción que numerosas personas pueden aplicar y que por tanto debe conocerse. Sin embargo, para alguien no habituado a la jerga legal puede ser confuso cuál es la suma que podemos deducir. 

En primer lugar, sólo se pueden beneficiar de esta reducción los adquirientes de la vivienda habitual del fallecido que además tengan una de las siguientes relaciones familiares con él: cónyuge, ascendiente, descendiente o colateral. Aunque para que el colateral sea un posible beneficiario debe de tener más de 65 años y haber convivido con el fallecido como mínimo los dos años anteriores a su muerte. 

El punto negativo de esta reducción es principalmente que debe mantenerse durante los cinco años siguientes desde la muerte del causante, a no ser que el adquiriente de la vivienda habitual muera antes de que pase el periodo de cinco años. 

En principio la reducción significa que los beneficiarios pueden minorar el valor de la vivienda en un 95%. Esto implica que a la hora de aplicar el tipo del impuesto se hará sobre una base menor y por lo tanto tendremos que pagar mucho menos por este concepto.

Pero se debe tener en cuenta que esta reducción se limita mediante un máximo y un mínimo. Primero se aplica un límite de 500.000 euros que funciona como un límite máximo total. Y luego en el caso que la vivienda vaya a ser heredada por varios coherederos y el valor de la vivienda sea superior a 526.315,79 euros entonces un límite mínimo individual de 180.000 euros. 

Para conocer qué límite es aplicable se debe seguir un cierto sistema. En primer lugar se aplica la reducción del 95% al valor de la vivienda. Si el valor de la vivienda es igual o inferior a 526.315,79 euros entonces el valor conseguido ya constituye la reducción aplicable. Pero en el caso de que sea mayor de ese valor debemos calcular el límite individual.   

El cálculo para conseguir el límite mínimo individual es el siguiente: se prorratea el límite conjunto de 500.000 euros entre todos los causahabientes de acuerdo con el porcentaje de participación de cada uno. Y si la reducción conseguida es mayor que 180.000 euros entonces la suma calculada es la reducción y en el caso de que sea inferior entonces es aplicable el límite de 180.000 euros. 

Ejemplos: 

1.-        Valor vivienda: 460.000 euros

            Herederos: 2 a partes iguales

            Paso 1: Importe teórico individual de la reducción

95% de 460.000 = 437.000

            Cada heredero: 218.000 euros.

Puesto que el valor de la vivienda es inferior a 526.315,79 euros, la reducción efectiva coincide con el importe teórico individual. 

2.-        Valor vivienda: 1.000.000 euros

            Herederos: 2 a partes iguales

            Paso 1: importe teórico individual de la reducción

            95% de 1.000.000 = 950.000 euros

            Cada heredero: 475.000 euros

            Paso 2: Límite individual

            500.000 / 2= 250.000 euros ( > 180.000)

            Paso 3: determinación del importe efectivo individual

Cada heredero tiene una reducción teórica de 475.000 euros, pero su límite individual ha fijado la reducción en 250.000 euros. 

En relación con las nuevas bonificaciones del Impuesto de Sucesiones y Donaciones en Cataluña, la vivienda habitual es la reducción que se puede aplicar y a la vez poder disfrutar del porcentaje total de bonificación. Al contrario de lo que sucede con el resto de reducciones ya que estas implican que las bonificaciones se reduzcan a la mitad.  

Pueden ser considerados como vivienda habitual, conjuntamente con la vivienda, un trastero y hasta dos plazas de aparcamiento, pese a no haber sido adquiridos simultáneamente en unidad de acto, si están ubicados en el mismo edificio o complejo urbanístico y si en la fecha de la muerte del causante se hallaban a su disposición, sin haberse cedido a terceros. Además, si el causante en la fecha de su muerte tenía su residencia efectiva en un domicilio del que no era titular, tiene la consideración de vivienda habitual la vivienda que tenía esta consideración hasta cualquier día de los diez años anteriores a la fecha de la muerte, no aplicándose esta limitación de diez años si el causante ha tenido el último domicilio en un centro residencial o socio-sanitario.

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