Prescripción del Impuesto sobre Sucesiones

El plazo de prescripción del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones es de 4 años contados desde que finaliza el plazo de 6 meses para presentar la correspondiente liquidación o declaración. Puede ser interrumpido por cualquier acción de la Administración Tributaria realizada con conocimiento del obligado tributario conducente al conocimiento, regularización, comprobación, inspección, aseguramiento y liquidación de todos o parte de los elementos de la obligación tributaria.

El plazo de prescripción en el Impuesto sobre Sucesiones es de 4 años y empieza a contarse desde el día siguiente a aquél en que finalice el plazo para presentar la correspondiente liquidación o declaración. El plazo para presentar la declaración es de 6 meses a partir del fallecimiento del causante.

El plazo de prescripción se interrumpe por cualquier acción de la Administración Tributaria realizada con conocimiento del obligado tributario conducente al conocimiento, regularización, comprobación, inspección, aseguramiento y liquidación de todos o parte de los elementos de la obligación tributaria. 

Sólo a partir de la última actuación relacionada con el documento presentado se inicia un nuevo plazo de prescripción. La presentación de una segunda declaración de adición de bienes a la herencia también es acto interruptivo de la prescripción.   

La normativa aplicable es la siguiente:

Tal como dice el artículo 3.1.a) de la Ley de Impuesto sobre Sucesiones de 29/12/1987, constituye el hecho imponible “la adquisición de bienes y derechos por herencia, legado, o cualquier otro título sucesorio”.      

Conforme a la Sentencia del Tribunal Supremo de 4 de marzo de 2010, Recurso 11384/2003: “El hecho imponible no es referido por la ley a la adquisición hereditaria en su conjunto, sino de forma individual por cada uno de los herederos o legatarios, y de tal forma que como dice el artículo 3.1.a) de la Ley 29/1987, el hecho imponible está constituido por la adquisición de bienes y derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio, lo que conduce a declarar que son obligados a título de contribuyentes, los causahabientes y a que se configure la base imponible en torno al valor neto de la adquisición individual de cada causahabiente”.

Y dice más adelante: “Por ello, y no mediando otra relación, no podemos dar valor interruptivo de la prescripción a un requerimiento de información que, aún realizado a uno de los herederos, en este caso el recurrente, afectaba a otros diferentes y, por tanto, también a hechos imponibles distintos, debiendo señalarse en este punto que el artículo 66.1 de la Ley General Tributaria de 1963, exige que la acción administrativa de efecto interruptivo se produzca con conocimiento formal del sujeto pasivo, conducente al reconocimiento, regularización, inspección, aseguramiento, comprobación, liquidación y recaudación del tributo devengado por cada hecho imponible”. 

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, en su sentencia de 25 de marzo de 2000, mantiene que la interrupción de la prescripción sólo afecta al heredero que ha recibido la notificación, no a los demás. Es necesario, como viene señalando la jurisprudencia, (STS 25 junio 1987) que en dicho acto la Administración refleje el propósito de liquidar la deuda. No es suficiente la petición de un dato innecesario y artificioso que responda a la única finalidad de interrumpir la prescripción. 

Interrupción de los plazos de prescripción, artículo 68 de la Ley General Tributaria 58/2003 de 17 de diciembre:

“8. Interrumpido el plazo de prescripción para un obligado tributario, dicho efecto se extiende a todos los demás obligados, incluidos los responsables. No obstante, si la obligación es mancomunada y solo se reclama a uno de los obligados tributarios la parte que le corresponde, el plazo no se interrumpe para los demás”.  

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