La usucapión en Cataluña

Un modo de adquirir la propiedad es la usucapión mediante la posesión pacífica, ininterrumpida durante un plazo de veinte años a título de dueño sin que se precise justo título ni buena fe.

La usucapión en el código civil catalán

El   Preámbulo del Código Civil de Cataluña señala, como novedades destacadas, la reducción de los plazos de la posesión para usucapir a tres años para los

bienes muebles y a veinte para los inmuebles.

Las disposiciones del Código Civil catalán excluyen la aplicación supletoria de la legislación estatal

La   usucapión se aplica a los derechos patrimoniales y excluye a los derechos personales o familiares; y, dentro de los derechos patrimoniales, los mencionados preceptos concretan aún más este ámbito de aplicación: en primer lugar, niegan su procedencia respecto de los derechos de crédito, reduciéndolo a los derechos reales, y, en segundo lugar y dentro de éstos, lo circunscriben finalmente a los derechos reales de carácter posesorio

Dos conceptos importantes de la usucapión son por una parte, la «posesión de un bien» y, por otra, el transcurso del «tiempo fijado por las leyes.

El artículo 531-24 CCCat destaca que dicha posesión «debe ser en concepto de titular del derecho, pública, pacífica e ininterrumpida y no necesita título ni buena fe».

 El precepto enumera, pues, una serie de características que predica de la posesión ad usucapionem.   Es necesario que la posesión sea «en concepto de titular del derecho», que sea «pública», que sea «pacífica» y, finalmente, que sea también «ininterrumpida; en cambio, no es necesario que esté amparada en un «título», ni tampoco que sea de «buena fe.

Así pues  dicha posesión «no necesita título ni buena fe», puesto que estas dos últimas características no son precisas para que la posesión tenga efecto adquisitivo.

Que la posesión lo sea en concepto de titular de un derecho

El primer requisito al que alude el artículo 531-24.1 CCCat consiste en que la posesión sea «en concepto de titular del derecho, que su ejercicio se adecúe a las facultades que corresponden a la titularidad del derecho que se ostenta de hecho sobre el bien poseído.

La «posesión en concepto de dueño», es una expresión que comprende la posesión tanto en concepto de titular del derecho de propiedad como de titular de cualquier derecho real de contenido posesorio.

Que la posesión sea pública

Ciertamente, en el ámbito de la posesión ad usucapionem, la exigencia de que la posesión sea «pública» puede tener un significado específico, referido a que sea conocida o pueda ser conocida por el titular del derecho que se está usucapiendo, de modo que pueda oponerse a ella e interrumpir la usucapión en curso.

Que la posesión sea pacífica. En este sentido, puede entenderse que la posesión es «pacífica» cuando se ejerce sin contradicción o sin que ese ejercicio se vea perturbado, ya sea por un tercero, ya sea por el propio titular del derecho que se usucape.

Que debe durar un número de años

la posesión ha de durar y ha de ejercitarse ininterrumpidamente «durante el tiempo fijado por las leyes» (art. 531-23.1 CCCat)

La usucapión en el código civil catalán no precisa justo título ni buena fe

La afirmación del artículo 531-24.1 CCCat de que la posesión para usucapir «no necesita título ni buena fe» constituye una obviedad, porque el efecto adquisitivo se produce única y exclusivamente como consecuencia de la posesión pacífica en concepto de titular del derecho real en cuyo concepto se posee durante el plazo de tiempo fijado por la Ley.

La irrelevancia del justo título y de la buena fe en el ámbito de la usucapión ha sido tradicionalmente destacada como una de las características que diferencian la regulación del derecho civil catalán frente a la del derecho civil de Castilla 13, permitiendo negar la vigencia de la contraposición entre la usucapión ordinaria y la usucapión extraordinaria (cfr. arts. 1955, 1957 y 1959 CC español) en el derecho catalán.

La unión de posesiones

El último párrafo del artículo 531-24 CCCat permite al usucapiente «unir su posesión a la posesión para usucapir de sus causantes», regulando como facultad lo que el artículo 521-6.1 CCCat

Pueden unirse a voluntad del poseedor actual, de forma que éste puede beneficiarse del plazo de tiempo ya transcurrido correspondiente a la posesión anterior, sin que exista interrupción entre dicha posesión y la que él ostenta.

En este ámbito, por consiguiente, el poseedor de buena fe y el de mala fe están sometidos al mismo régimen, fijando la ley sendos plazos de usucapión, uno para los bienes muebles y otro para los inmuebles

Un único plazo para usucapir en el código civil catalán

En cuanto a la duración de dichos plazos, el legislador, siguiendo los criterios imperantes en las legislaciones que le han servido de inspiración, ha optado por reducir los establecidos en el artículo 342 CDCC, fijando en tres años el correspondiente a los bienes muebles y en veinte años el correspondiente a los bienes inmuebles (cfr. Preámbulo de la Ley 5/2006, apartado III, 5), duración que –por otra parte– coincide con la de los plazos de la usucapión ordinaria que, para unos y otros, establecen los artículos 1955.1 y 1957 CC español.

La usucapión y la prescripción extintiva.  Las acciones prescriben a los diez años, pero en el derecho civil catalán la acción reivindicatoria es imprescriptible.

Según el artículo 121-20 del Código Civil Catalán:

“Las pretensiones de cualquier clase prescriben a los diez años, a menos que alguien haya adquirido antes el derecho por usucapión o que el presente Código o las leyes especiales dispongan otra cosa.”

Por lo tanto puede prescribir el derecho a interrumpir la usucapión, antes que ésta se haya cumplido.

En este ámbito plantea asimismo algún problema la coordinación entre el plazo de usucapión y el de la prescripción extintiva, motivado en este caso por la excesiva duración del primero. En efecto, prescrita la pretensión real del titular a los diez años (art. 121-20 CCCat) sin haberse consumado todavía la usucapión del poseedor, durante los siguientes diez años el titular del derecho que se usucape carecerá de pretensión para interrumpir la usucapión o, mejor dicho, ostentará una pretensión cuya eficacia dependerá de la voluntad del usucapiente (cfr. arts. 121-4 y 121-9 CCCat), y, correlativamente, este último gozará de una posesión inatacable que conducirá necesariamente a la adquisición del derecho en cuyo concepto posee, a no ser que él mismo interrumpa su usucapión.

«Las pretensiones de cualquier clase prescriben a los diez años, a menos que alguien haya adquirido antes el derecho por usucapión»

Tradicionalmente, ha sido usual unificar el régimen jurídico de la prescripción y de la usucapión, considerando a esta última incluso como una modalidad de prescripción: la denominada prescripción adquisitiva que se contrapone a la prescripción extintiva o prescripción en sentido estricto.

También los efectos que derivan de estas dos instituciones son distintos. La consumación de la prescripción determina la extinción de la pretensión, pero no afecta a la subsistencia del derecho.

En el civil catalán la cuestión no puede suscitarse porque la acción reivindicatoria es imprescriptible (art. 544-3 CCCat). Y ello en tanto no se hayas producido la usucapión.

Artículo elaborado en base al estudio “La regulación de la usucapión en el Código Civil de Cataluña de  SANTIAGO ESPIAU ESPIAU Catedrático de Derecho Civil Universidad de Barcelona.

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