El trust: figura no reconocida por la legislación española

El trust es un negocio jurídico por el cual una persona, ya sea inter vivos o mortis causa, coloca bienes bajo el control de un “trustee” en interés de un beneficiario o con un fin determinado. Este es un método muy utilizado en los países anglosajones por sus beneficios fiscales y de seguridad. Sin embargo es una figura desconocida del ordenamiento jurídico español y como se verá casi imposible de utilizar.

trust

El trust obliga a los hijos a tributar por donaciones si ha sido constituido en beneficio suyo por sus padres.

El Convenio de la Haya de 1 de julio de 1985 es un convenio no ratificado por España pero que regula la ley aplicable y el reconocimiento del trust. Las características del trust según este convenio son:

 

  • Los bienes del trust constituyen un fondo separado y no forman parte del patrimonio del trustee.
  • El titulo sobre los bienes del trust se establece en nombre del trustee o de otra persona por cuenta del trustee.
  • El trustee tiene la facultad y la obligación de administrar, gestionar o disponer de los bienes según las condiciones del trust y las obligaciones particulares que la Ley imponga.

Por lo tanto la diferencia principal con otras figuras similares como las fundaciones privadas panameñas es que los trust no tienen personalidad jurídica propia.

Para el Tribunal Supremo en su sentencia de 30 de abril de 2008 el trust constituye una figura por la que se establece una relación fiduciaria en la que una persona es el titular del derecho de propiedad sujeto a una obligación de equidad de mantener o usar la propiedad en beneficio de otra. Se pueden constituir mortis causa o inter vivos. Pero solo será utilizable en España en cuanto las normas de derecho aplicable regulen que se deba aplicar la legislación de un país que reconozca esta figura y las partes en el proceso prueben la ley. En el caso del que se ocupa esta sentencia se consideró que al no ser probada la ley sobre el trust en Arizona y que por tanto debía aplicarse la legislación española implicaba que  la figura del trust al no ser compatible con las normas de derecho sucesorio españolas no podía utilizarse.

Por otro lado la DGT siguiendo la tendencia del Tribunal Supremo entiende que el trust no es una figura reconocida en el ordenamiento español y por tanto que las relaciones entre personas deben considerarse efectuadas directamente entre las personas físicas intervinientes. Por ejemplo, si el trust se realiza con el objetivo de beneficiar a los hijos entonces se considera una donación entre padres e hijos. Además si del trust se perciben rendimientos estos estarán gravados por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

STS 30 de abril de 2008

 

 

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