¿Cómo transmitir en vida sin pagar impuestos?

A la hora de planificar la sucesión familiar es recurrente querer buscar el consenso entre la familia y evitar eventuales sorpresas que puedan surgir cuando se abre el testamento, es en este punto dónde aparece la figura del “pacto sucesorio”. Institución no prevista por el Código Civil Español pero que subsiste en el Código Civil Catalán. ¿Qué significa? ¿Cómo funciona? ¿Cómo tributa?

Concepto

El pacto sucesorio se puede entender como aquel acuerdo otorgado en escritura pública, entre dos o más personas, mediante el que se conviene sobre la sucesión, nombrando herederos y atribuyendo bienes particulares a personas concretas (pacto sucesorio de atribución particular).

Es importante porque esto conlleva que únicamente podrá modificarse el pacto sucesorio en el caso que ambos otorgantes estén de acuerdo. Si padre e hija acuerdan un pacto sucesorio dónde una determinada casa va destinada a la hija en supuesto de muerte del padre, únicamente podrá modificarse en caso que la hija acepte tal modificación, a excepción que concurran causas legales tasadas (como las pactadas expresamente entre los otorgantes).

Es importante no olvidar el carácter familiar que guarda esta institución, es por ello que únicamente se puede otorgar con las siguientes personas:

  1. El cónyuge, futuro cónyuge o pareja estable.
  2. Parientes en línea directa sin limitación de grado, o en línea colateral de hasta cuarto grado (primos hermanos).
  3. Los parientes por consanguinidad en línea directa o en línea colateral, hasta el segundo grado, del otro cónyuge o conviviente.

Tributación

Como continuamente sucede, es clave analizar esta institución desde un punto de vista fiscal. Acojamos el ejemplo expuesto anteriormente: Un padre y una hija otorgan un pacto sucesorio de atribución particular dónde se dispone que, en caso de muerte del padre, su vivienda irá destinada a la hija.  ¿Se trata de una donación o se asemeja a una sucesión?

La relevancia de la cuestión, no radica únicamente en que determinará el momento en el que se deberá tributar (si cuando fallece la persona o cuando se otorga el pacto), sino porque ello también determinará si el transmitente deberá tributar por IRPF (por la plusvalía generada entre la adquisición y la transmisión del bien) así como también tendrá importantes efectos sobre quién deberá liquidar la plusvalía municipal (Impuesto sobre el Incremento de Valor de Terrenos de Naturaleza Urbana) y el momento en el que esta se deberá liquidar.

Bajo nuestro punto de vista no podemos defender que se trate de una donación, puesto que siendo cierto que presenta semejanzas con una donación (se expresa la voluntad tanto del transmitente como del futuro adquirente y supone la entrega gratuita de un bien a otra persona), se presenta como una figura que toma relevancia cuando sucede la muerte, por lo que se configura como un título sucesorio dónde se adquieren unos determinados bienes en el momento que acontece el fallecimiento.

Es por ello que debemos entenderlo como una figura análoga a la del heredero, siendo una adquisición lucrativa mortis causa. Por lo tanto las consecuencias fiscales son las siguientes:

  • En relación con el impuesto sobre sucesiones y donaciones, no tributará como un adquisición gratuita inter vivos (donación), sino por la modalidad de sucesiones (adquisición gratuita mortis causa). Por lo que la fecha del devengo será la fecha del fallecimiento, que es cuándo se adquiere el bien, no la fecha en la que se otorga dicho pacto sucesorio.
  • En relación con el impuesto sobre la Renta (IRPF), no tendrá ningún efecto sobre este a efectos del transmitente, puesto que las transmisiones lucrativas a causa de muerte no están sujetas al IRPF.
  • A efectos de la plusvalía, esta deberá liquidarse cuando se transmita efectivamente el derecho o bien inmueble, es decir en el momento de la fecha del fallecimiento. Debiéndola liquidar el adquiriente y no el transmitente.

Si bien es cierto que el criterio de la administración ha tendido a analizarlo bajo el prisma de la donación y no de la sucesión, el Tribunal Supremo comparte esta perspectiva, en tanto que en su Sentencia de 9 de Febrero de 2016 afirmó que el pacto sucesorio origina una transmisión por causa de muerte: tributando por el impuesto de sucesiones (que no de donaciones) y, por lo tanto, no se puede considerar que se haya originado ningún incremento patrimonial a efectos de IRPF.

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