Cambio del domicilio fiscal

El cambio de domicilio fiscal para efectos del Impuesto sobre el Patrimonio permite al contribuyente beneficiarse de las reducciones en la base y deducciones en la cuota tributaria fijadas por las diferentes Comunidades Autónomas.

Hoy es posible realizar un cambio de domicilio fiscal en el Impuesto sobre el patrimonio, impuesto estatal cedido a las Comunidades Autónomas con el cuál éstas perciben 100% de los ingresos devengados en su territorio, con competencias para poder fijar el tipo impositivo, además de algunas reducciones en la base y deducciones en la cuota tributaria.

Esto hace que por ejemplo, en Madrid exista una exención total en la cuota a pagar. 

Como regla general, para efectos de la aplicación del Impuesto al Patrimonio, se considera que los contribuyentes tienen su residencia en la Comunidad Autónoma cuyo en territorio permanezcan un mayor número de días del periodo impositivo, y salvo prueba en contrario, se considerará que una persona física permanece en el territorio de una comunidad Autónoma cuando en dicho territorio radique su vivienda habitual.

Debido a las diferencias entre una y otra Comunidad Autónoma, los contribuyentes pueden optar por realizar un cambio de domicilio fiscal, a efectos de beneficiarse de las exenciones o deducciones establecidas. La ley obliga a poner el cambio de domicilio en conocimiento de la Administración Tributaria mediante declaración expresa, sin que dicho cambio produzca efectos frente a la Administración hasta que se presente la comunicación. Para ello, es posible comunicar el cambio de domicilio fiscal a Hacienda a través de la declaración de renta o a través del modelo 030, con la aportación del nuevo empadronamiento. Más adelante, en caso de una eventual inspección por parte de Hacienda, será necesario contar con elementos probatorios tales como consumos de luz, agua, correspondencia, retiros de dinero, visitas al médico, entre otros. 

Es necesario mencionar que sin perjuicio de lo anterior, no se considera efectivo el cambio de residencia en los siguientes casos:

  • Si en el año en que se produce el cambio o en el siguiente, la base imponible del IRPF sea superior en al menos un 50% al del año anterior al cambio.

Si en el año en que se produce lo señalado en el párrafo anterior, la tributación efectiva por el IRPF sea inferior a la que hubiese correspondido con la normativa de la Comunidad Autónoma donde se residía anteriormente.

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